domingo, 4 de mayo de 2014

BUGANVILLA


      
                                        


La buganvilla bajaba
por la pared hasta el suelo
la tapia llena de flores
un arroyo en el lindero.
Cerca de esta maravilla
una niña y un almendro,
a su sombra está la niña,
el almendro floreciendo.
La niña tiene en sus manos
la carta que está leyendo,
habla la carta de amores,
de un amor, que está muy lejos,
la niña se pone triste,
el almendro floreciendo
Lágrimas que van regando
las raíces de su cuerpo,
brotando están de sus ramas
las flores del desencuentro.
Llora y llora la niña,
el almendro floreciendo.

Andrés Tello




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