sábado, 16 de junio de 2012

Vienes con mil flores a mi casa,
caídas las sombras de la noche,
días de amor, sin culpas ni reproches
quedan recordados en mi almohada.

Volviste de nuevo hasta mi lecho,
las flores aún guardan su fragancia,
llorando las horas de tu ausencia,
todos los sentidos al acecho.

Lágrimas resbalan por tus brazos
que me envuelven como suave rama
íntimo enlace de cuerpos y almas,
amantes, de nuevo enamorados.

Dolorosa y cruel la despedida,
¿guardarán las flores su fragancia?.
Mala consejera es la distancia.
Esperaré ansioso tu venida.


Andrés Tello

Marzo, 2012



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